Sin espacio para el diálogo

    Por Julián Parra Ibarra

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    Por la manera que se definió el formato para el evento que encabezó el Presidente el pasado domingo en Lerdo, ya se podía prever cuál sería el resultado de la reunión en la que se dijo que el presidente Andrés Manuel López Obrador venía a dialogar con quienes no están de acuerdo con la forma en que se ha planteado el desarrollo del proyecto ‘Agua saludable para La Laguna’. En el presidium, estuvieron además del Presidente, representantes de la Conagua, los gobernadores de Durango y Coahuila, los alcaldes de los principales municipios laguneros, y el representante de los ganaderos lecheros de la región, Eduardo Tricio Haro.

    Es decir, se venía a dialogar con los inconformes, y fue a los únicos que no se les dio la oportunidad de presentar sus planteamientos. Inconformes, que no opositores a que se realice la obra-inversión, porque al final del día, hay una gran coincidencia entre ambas partes: que se realice la obra pero no a rajatabla como está planteada, y que los habitantes de la Comarca Lagunera tengamos agua en cantidad y calidad suficiente.

    Al final fue un diálogo de sordos porque no se escuchó a quienes sobre todo han promovido amparos, y lo que se dejó sobre la mesa no puede ser considerado de otra forma que como una imposición: o se hacen las cosas como yo digo o agarro mi balón y me voy a jugar a otra cancha. Esto es, o las cosas se hacen como están planteadas, si no retiran los amparos, la inversión se va para otro lado.

    Al menos eso es lo que parece al no permitir hablar a los, no que se oponen al proyecto y la inversión, sino a la forma que se quieren hacer las cosas, y ¿quiere que le diga una cosa? Ni siquiera se tocó el tema fundamental que es la sobreexplotación de los acuíferos de La Laguna, porque al final este proyecto atiende la posibilidad de agua limpia de arsénico para consumo humano de los laguneros por un tiempo determinado ¿y después qué? ¿volveremos a tomar agua con arsénico? Porque la única forma natural de recargar el acuífero es que el agua corra por el cauce del río, pero eso no se toca.

    Y uno no logra entender cómo se ignora la voz de quienes no solo se oponen a que el proyecto se lleve tal cual está presentado, sino que ofrecen alternativas para evitar daños que se pueden evitar a un más largo plazo; pero en cambio se invita a la mesa al representante de los principales responsables de la sobreexplotación del acuífero.

    Y de pronto cuesta trabajo también entender que muchos de los que fueron incansables luchadores sociales en defensa del Nazas y contra la sobreexplotación de nuestros acuíferos, hoy, por el simple hecho de que la propuesta proviene de la autollamada Cuarta transformación, a ciegas, a pie juntillas la aceptan aunque vaya en contra de la posición que defendieron toda su vida, aunque no venga a frenar la sobreexplotación, y hasta aplauden que quien representa a los principales responsables del problema del agua en La Laguna esté bien representado y sean sus intereses los que prevalezcan por encima de los de la colectividad. Qué triste y lamentable.

    La solución del conflicto que se vive, sobre todo por los promoventes del amparo que tiene detenidas las obras en el área del Cañón de Fernández, ha sido endosada a los mandatarios estatales. Pero no hay espacio para el dialogo, la negociación, el consenso y los acuerdos. La instrucción es convencer a los promoventes a desistirse del amparo que, por lo demás, es un derecho constitucional.

    Qué lamentable es que en un tema tan sensible e importante para todos los laguneros sea, o jugamos bajo las reglas que yo diga, o agarro el balón y me voy a jugar a otra cancha. Se entiende –aunque no se comprenda y menos se justifique-, cuando las políticas son las de ‘me canso, ganso’, o ‘llueve, truene o relampaguee’.  Sin espacio para el diálogo.

    laotraplana@gmail.com

    @JulianParraIba

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