Las MiPyME en México: retos y oportunidades

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El desarrollo económico de los países depende de diversos factores, como un marco jurídico estable, los acuerdos comerciales y de coperación económica que firme con otros países, la facilidad para emprender negocios, así como de un entorno empresarial sólido, competitivo e innovador que facilite y fortalezca la actividad económica. Por lo anterior, en los países en vías de desarrollo como México, es importante crear un ecosistema robusto, que se caracterice por incorporar a todo tipo de empresa a las cadenas de valor, a la vez que estas sean capaces de satisfacer la demanda de sus clientes y competir a nivel internacional.

Sin embargo, aún estamos muy lejos de esta situación. Si bien existentes diferentes programas que apoyan a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyME), así como a la actividad emprendedora, los efectos de estos no permean a toda la comunidad empresarial de forma equitativa. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la esperanza de vida promedio de una empresa recien creada en México es de 7.8 años, por lo que es poco probable que llegue a consolidarse en el mercado nacional. Si bien la esperanza de vida depende de diversos factores (marca, calidad de los productos y servicios, cuestiones administrativas, ventas y planeación), debemos reconocer que las MiPyME y los emprendedores se enfrentan a un mercado adverso, pues desde el inicio de sus operaciones deben competir con grandes empresas que cuentan con una mayor solides financiera, así como una compleja estructura tecnológica (caracteristicas que poseen las compañías extranjeras y las grandes empresas, principalmente).

Otro aspecto a considerar es que para las MiPyME, resulta difícil integrarse a cadenas de proveeduría de alto valor agregado, pues para ser proveedor de alguna empresa, deben contar con diversas certificaciones que acrediten la calidad de sus procesos y productos, empero, son pocas las empresas que pueden costear las certificaciones requeridas; otro caso ocurre con gobierno, pues al publicar procesos de licitación, la dependencias gubernamentales suelen solicitar requisitos que normalmente las MiPyME no pueden cumplir, por lo que automaticamente quedan excluidas. En este aspecto, se puede decir que el mercado de desarrollo de las MiPyME queda limitado a una estrategia de ventas local, que les permita adquirir recursos para cubrir los costos de operación de su actvidad, dejando de lado nichos como la proveduría a gobierno o la proveeduría a empresas trasnacionales.

Dado el entorno económico en el que participan las MiPyME, se vuelve fudametal crear nuevas estrategias y mecanismos de apoyo para este segmento de la iniciativa privada. Es decir, se debe contar con una estragia que facilite y amplíe la esperanza de vida de las empresas, a la vez que incentive la innovoación y que les permita acceder a nuevas oportunidades de negocio. Para lograr esto, es importante que tanto gobierno como las MiPyME, hagan un mayor uso de canales y medios de información, en donde se pueda dar a conocer las herramientas que actualmente existen para detonar las capacidades productivas de las empresas, como los programas de promoción y apoyo con los que cuenta el Gobierno Fedral. Este putno se vuelve fudamental si consideramos que el 85.7% de las MiPyME no conocen dichos fondos.

Asimismo, es importante analizar la participación que tienen las MiPyME en el comercio internacional del país, principalmente de exportación, debido a que el nivel de integración de las compañías con menos de 250 empleados al sector externo, es nulo. Tal es el caso de las empresas manufactureras de exportación, pues de los 303,831 millones de dólares que se reportaron por concepto de exportación de manufacturas, solo el 5.4% del valor total fue realizado pro MiPyME, es decir 16,278 millones de dólares. Esta situación es contrastante si consideramos que en países miembros de la OECD como Estonia, Turquía y Portugal, las MiPyME tienen una participación en las exportaciones de 69%, 63% y 51%, respectivamente. De esta forma, se vuelve prioritario crear estrategias y alianzas para que las MiPyME puedan colaborar de manera conjunta con el objetivo de exportar sus productos e integrarse a las cadenas globales de valor.

Por otra parte, es importante considerar que la oferta de servicios financieros enfocados a las MiPyME es reducida, y los pocos que existen, piden garantías dificiles de cumplir para una empresa que inicia operaciones o cuyo flujo de efectivo no se ha consolidado. DE acuerdo con el INEGI, entre las principales razones por las MiPyME no recibieron un crédito se encuentra la falta de colateral, garantía o aval, así como el no poder comprobar ingresos. Cabe mencionar, que el finaciamiento privado es parte fundamental para el desarrollo de las empresas, pues a través de este pueden emprendan proyectos. En este aspecto, el bajo acceso al mercado financiero que tienen las MiPyME se vuelve un elemento en contra, debido a que el autofinanciamiento o pago de proyectos con recursos propios, es poco redituable para las empresas en general, y más para aquellas que no cuentan con más de tres años de operación.

Abordar y enfrentar la problemática de las MiPyME es uno de los retos más grandes que tiene el país, por lo que la inclusión del tema en las agendas gubernamentales en cualquier nivel de gobierno, debe ser cada vez mayor mayor. Si bien en este texto se presentaron algunas de las problemmáticas que enfrentan las MiPyME, debemos estar conscientes que no son las únicas, por lo que se requiere de distintos planes de trabajo que consideren la visión de todos los actores sociales, para resolver cada dificultad a nivel municipal, estatal y federal. Por esta razón, es necesario analizar, ampliar, fortalecer o rediseñar las estrategias de apoyo con las que contamos, mejorar los mecanismos de seguimiento a las empresas y aemprendedores, así como crear nuevas políticas de desarrollo empresarial. Por lo anterior, se vuelve importante identificar las herramientas con los que contamos para fortalecer al ecosistema empresarial mexicano. Una de ellas es la era digital en la que estamos incursionando, debido a nos ofrece nuevos instrumentos para fortalecer y consolidar al sector MiPyME en el mercado local y en el internacional. En este aspecto, la adopción tecnológica y la asociatividad surgen como respeusta para mejorar las políticas públicas, por lo que es importante colaborar desde cualquier trinchera de manera conjunta (gobierno, iniciaiva privada, sociedad civil y acaddemia) para fortalecer e impulsar a las empresas mexicanas, y hacer de ellas un referente a nivel regional e internacional.

 

Con información de INADEM

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