Control y licencias de conducir…

    Por: Carlos Aguilar

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    Después de la lamentable muerte de tres jóvenes que chocaron en una avenida del norte de saltillo, de nuevo la sociedad se impacta ante un grave acontecimiento que exhibe, otra vez, que los conductores transitan en sus vehículos sin control y precaución en una zona conurbada saturada por el número de automóviles y sus conductores que transitan sin control.

    El accidente en mención tiene responsabilidad completa en quien conducía el vehículo entre los 80 y 100 kilómetros, presuntamente bajo el influjo de bebidas embriagantes, sin embargo, también hay que tomar en cuenta las estadísticas de este bulevar pues durante los últimos 10 año se han registrado al menos 6 muertes por accidentes viales y al menos medio centenar de choques con daños millonarios.

    Vecinos del sector, seguramente desesperados por la situación, solicitaron a las autoridades municipales la instalación de nuevos semáforos o en su defecto reductores de velocidad, decisión que sin duda podría significar un remedio momentáneo pero que no sería garantía para que ocurrieran más percances viales.

    La instalación de semáforos y topes reductores no necesariamente es la solución, pues no podemos llenar las vialidades de estos artilugios viales porque se generarán nuevos problemas de saturación de vías con la consecuente contaminación ambiental entre otros daños colaterales.

    Las soluciones se deben enfocar al origen del problema, cuando no existe un sistema más estricto para el tramite y autorización de licencias de conducir, con protocolos muy débiles para ubicar las debilidades y el conocimiento que tienen los ciudadanos para conducir vehículos y dominar la información básica de la ciudad y sus vialidades.

    La misma situación se replica en la renovación de los permisos de conducir pues no hay una verificación a conciencia sobre los cambios físicos y mentales de los solicitantes.

    En la Ciudad de México existe un nuevo reglamento que implica la cancelación de la licencia de manejo de automóviles a quienes acumulen puntos por las violaciones al reglamento de tránsito, sin embargo, en los últimos 10 años solo se canceló un permiso de conducir.

    En el estado de Texas obtener una licencia de manejo es un verdadero privilegio, pues aprobar los exámenes teóricos y prácticos requiere de evaluaciones a conciencia.

    En ciudades de Perú se estableció un programa similar al de la Ciudad de México donde la acumulación de puntos negativos para conductores irresponsables les puede costar la inhabilitación de la licencia de manejo.

    Hoy las autoridades estatales y municipales pueden y deben hacer más de lo que se hace para evitar más muertes, más daños físicos y materiales y más pérdidas millonarias, pero de nada servirá si los ciudadanos seguimos violando los reglamentos de tránsito.

    No podemos ni debemos llenar la ciudad de topes y semáforos, tampoco cerrar puentes cuando hace frio, o instalar retenes de castigo con sistemas de vigilancia para multar a los infractores, debemos juntos comprometernos y aceptar los castigos y sanciones para quienes arriesgan sus vidas y las de sus semejantes por no conducir correctamente.

    Mientras tanto, es muy probable que los choques y accidentes que antes solo se registraban en las carreteras, ahora sean parte de las estadísticas diarias con impresionantes colisiones que cobren la vida de personas, dejen daños millonarios y compliquen aún más la movilidad de la región en franco crecimiento y al borde de la saturación.

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