La cultura del engaño

    Por Gerardo Hernández González

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    El presidente Andrés Manuel López Obrador redujo en 9,175 millones de pesos el gasto en publicidad e imagen durante el primer año de su gobierno. Un ahorro de 85% con respecto a los 10,725 millones de pesos ejercidos por Enrique Peña Nieto en los 12 últimos meses de su administración. Los contratos con periodistas y empresas asociadas, a quienes se pagaron 1,081 millones de pesos por concepto de «comunicación social y otros servicios» en el periodo 2013-2018, ya no se renovaron.

    El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) ordenó el 8 de mayo de 2019 a la Presidencia de la República revelar nombres y cifras. La lista se filtró y ardió Troya. En la nómina de personas físicas y morales figuran, en orden descendente según los montos facturados, que van de los 251 millones a los 412 mil pesos: Joaquín López-Dóriga, Enrique Krauze, Federico Arreola, Óscar Mario Beteta, Beatriz Pagés, Raymundo Riva Palacio, Ricardo Alemán, Pablo Hiriart, Adela Micha y 30 más (Proceso, 24.5.19).

    ¿Explican los recortes la animadversión de la mayoría de los medios de comunicación y de la comentocracia hacia López Obrador? Podrían influir, pero no la determinan; al menos, no en todos los casos. Los mass media y los columnistas en general eran intocables, pero ahora no solo perdieron influencia política e ingresos, cuya licitud defendieron cuando se publicó el listado, también han sido exhibidos y descalificados.

    AMLO da motivos de sobra para la crítica y eso lo aprovechan analistas y columnistas, no solo quienes prestaban servicios a la Presidencia de la República. Peña Nieto, acaso por pródigo, recibió un trato menos rigorista de la prensa, pero la sociedad lo castigó en las urnas. De acuerdo con Ana Cristina Ruelas, directora de Artículo 19 en México y Centroamérica, Peña Nieto gastó 60,237 millones de pesos en publicidad durante su sexenio. El 48% se concentró en 10 empresas y el resto se distribuyó en 850 medios (Aristegui Noticias, 03.04.19).

    En opinión de Ruelas, la concentración del dinero público en los grandes medios era «justo para acompañar esta cultura del engaño» y de las narrativas del gobierno federal. Junto con el colectivo Medios Libres, Artículo 19 insiste en la abrogación de la Ley de Comunicación Social o «Ley Chayote» aprobada por el Congreso en el gobierno de Peña. En un informe reciente, la organización cifró en 1,550 millones de pesos el gasto publicitario en el primer año de López Obrador.

    Sin embargo, advierte de que una tercera parte del presupuesto lo absorbieron tres empresas: TV Azteca (168.5 millones de pesos), Televisa (167.9 mdp) y el diario La Jornada (112.4 mdp) con «criterios opacos». El periódico El Universal y los grupos Milenio, Radio Fórmula, Imagen (Excélsior e Imagen Televisión) y la Organización Editorial Mexicana (OEM), que en el sexenio pasado formaron parte de las 10 empresas que más publicidad recibieron del gobierno de Peña Nieto, han sido relegados por la 4T. AMLO llegó al poder sin los medios —e incluso en contra de la mayoría— y gobierna sin ellos. Cada día informa y los refuta.

    «Hay quienes defienden la política de comunicación de AMLO, pues argumentan que “las mañaneras” son un ejercicio inédito de apertura, una dinámica que ha desterrado las viejas prácticas de censura, que el presidente solo está expresando el hartazgo popular hacia la prensa corrompida y tiene derecho a defenderese», dicen Marcela Turati y Javier Garza en un artículo publicado por The New York Times (07.08.19).

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