Alguien le miente al presidente AMLO: Alianza Mexicana contra el Fracking

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Alguien le miente al presidente AMLO: Alianza Mexicana contra el Fracking

La explotación de gas y petróleo en formaciones no convencionales a través de frackingsigue vigente y avanzando en territorio mexicano, a pesar de los compromisos presidenciales de prohibir su práctica, advirtió este día la Alianza Mexicana contra el Fracking.

En conferencia virtual, Aroa de la Fuente indicó que desde el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) ha aprobado seis planes de exploración en yacimientos no convencionales que permiten la perforación y fracturación de pozos para extraer gas y petróleo.

La integrante de la Alianza Mexicana contra el Fracking explicó que cinco de estos planes le fueron aprobados a Pemex Exploración y Producción (PEP) y el sexto a Operadora de Campos DWF, entre febrero y noviembre de 2019. Advirtió también de la autorización de un séptimo plan de exploración a PEP –en yacimientos convencionales– que permite actividad no convencional.

“Pese a que el presidente anunció el 26 de junio de 2019 que el plan correspondiente a la Asignación de PEP ´AE-0387-2M Humapa´ quedaría cancelado como una muestra del compromiso de su gobierno de no avanzar con esta práctica, a noviembre de 2019 este plan seguía vigente, lo que supone que Pemex cuenta con los requisitos pertinentes para seguir avanzando con las actividades contempladas en él”, indicó De la Fuente.

La también investigadora del proyecto sobre industrias extractivas del Centro de Análisis e Investigación Fundar mencionó que en el Plan de Negocios 2019-2023 de Petróleos Mexicanos se sigue colocando la exploración de yacimientos no convencionales como una prioridad.

Aroa de la Fuente explicó que, al día de hoy, en los planes aprobados se contempla la perforación y fracturación de entre seis y 10 pozos entre 2019 y 2021.

Indicó que desde el inicio de la administración, PEP –como empresa productiva del Estado– ha realizado actividad la fracturación hidráulica en el pozo Chaxán-EXP1(Coatzintla, Veracruz), que fue perforado y terminado en 2019; Pankiwi-EXP1 (Pantepec, Puebla); y Semillal EXP1 (Jiménez, Tamaulipas) que, aunque fueron autorizados por el sexenio anterior se terminaron el año pasado.

Asimismo, agregó que al menos los pozos Maxochitl-EXP1 (Venustiano Carranza, Puebla), Kaneni-EXP1 (Castillo de Teayo, Veracruz) y Pankiwi-EXP1 se encontraban produciendo gas y petróleo no convencional el año pasado.

La investigadora agregó que durante 2019 el Presupuesto de Egresos de la Federación otorgó 6 mil 603 millones 959 mil 696 pesos para los proyectos de PEP que requieren fracking, de los cuales al cuarto trimestre de ese año se habían ejercido 5 mil 318 millones 771 mil 761 pesos.

“Los hechos nos dicen que la explotación de no convencionales es una prioridad para el gobierno, la cual se traduce en permisos y recursos públicos enfocados en esta actividad […]. Y cuanto más avanza esta práctica, más obstáculos existen para que se detenga, como ha sido comprometido a nivel gubernamental”, señaló Aroa de la Fuente.

Para este año, el presupuesto para PEP aumentó en un 58.4 por ciento (pasó a 10 mil 837 millones 382 mil 324 pesos) y al término del primer trimestre se ha gastado 1 mil 196 millones 761 mil 113 pesos para los proyectos de inversión Aceite Terciario del Golfo y Aceite Gas en Lutitas, que involucran fracking.

Por ello, exhortó al gobierno a instrumentar acciones inmediatas para detener la práctica, a través de medidas administrativas y legislativas que supongan su prohibición.

Eso es trascendental, pues “la evidencia internacional existente –principalmente en Estados Unidos– sobre las implicaciones del uso de la fractura hidráulica para explorar y extraer hidrocarburos en yacimientos de lutitas muestra de manera clara y contundente que esta técnica no puede realizarse sin impactos ambientales y climáticos negativos, y sin amenazar la salud humana”.

Tal es el caso de la población del ejido el Tablón –del municipio de Pantepec, Puebla– donde a menos de un kilómetro se ubica el pozo Pankiwi y en el cual los residentes han sufrido de intoxicación, dolor de cabeza, irritación en los ojos y náuseas.

“No existe regulación posible que evite tales efectos adversos, por lo que por muy buenas intenciones que en teoría pudieran tener las regulaciones existentes en México, éstas son totalmente insuficientes para evitar los daños de esta práctica sobre los ecosistemas y la población del país; así como sobre el clima global, por lo que la única vía para poder evitar dichos daños es no utilizar la fractura hidráulica”, finalizó De la Fuente.

Con información de www.contralinea.com.mx

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