Entre gandallas y calabazas

    Por Julián Parra Ibarra

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    En los días recientes los integrantes de la Cámara de Diputados federal, han convertido a la que se supone que es ‘la más alta tribuna del país’, donde se deben discutir, debatir intensamente los temas torales de nuestro país, en un auténtico circo de tres pistas, todo con motivo de la sustitución de Porfirio Muñoz Ledo como Presidente de la Mesa Directiva de la actual legislatura, y que con base en los acuerdos establecidos al arranque de la misma, en este segundo año corresponde encabezar al Partido Acción Nacional.

    La bancada de Morena realizó todos los intentos habidos y por haber –legales o no- para prolongar su permanencia al frente del congreso, aprovechando su aplastante mayoría, incluyendo su intencionalidad de modificar la Ley Orgánica del Congreso para lograr su propósito, lo que levantó tal polvareda, que surgieron dos señales, una en el Senado donde la bancada morenista advirtió a sus pares en el Congreso, que la iniciativa no caminaría en la Cámara Alta; la segunda la filtración de la grabación en la que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, transfiriendo el mensaje del Presidente a los legisladores morenistas, respecto del impacto negativo que estaba generando en la autoproclamada cuarta transformación, lo que estaba pasando en el Congreso.

    Ambas fueron el detonante para el repentino ‘saltapatrás’ del propio Muñoz Ledo, que sin decir ‘agua va’ de pronto anunció su retiro de la presidencia de la Mesa Directiva, lo que abrió un nuevo debate, ahora para definir a quien reemplaza al viejo y colmilludo político, quien si bien fue denostado desde la oposición al mencionarlo como Porfirio Díaz Muñoz Ledo mientras mantuvo su intención de reformar la Ley para mantener el control de la cámara –cuya acción fue calificada por el propio López Obrador como ‘una vergüenza’-, al final no se quedó con nada dentro de su ronco pecho.

    ‘Chinguen a su madre’ dijo durante uno de los debates, refiriéndose a sus pares en la cámara de diputados, ‘que manera de legislar’, cuando creyó que su compañera Dolores Padierna, sentada a su lado izquierdo, le había cerrado el micrófono.

    Al momento de escribir estas líneas no estaba definido aún al siguiente presidente de la Mesa Directiva, el debate seguía tras de que los morenistas batearon hasta en tres ocasiones las propuestas presentadas por el PAN, y la inamovible posición de Mario Delgado de que no sería nadie que ofenda al presidente o a Muñoz Ledo, sería aceptado.

    No cabe duda que ahora resulta que los patos les tiran a las escopetas, quienes durante mucho tiempo desde la oposición luchaban contra las imposiciones del partido en el poder, del uso de la mayoría para usarla como aplanadora para aplastar a sus adversarios, ahora pretenden hacer justo a lo que tanto se opusieron y cuestionaron durante muchos años.

    En calidad de mientras, Porfirio Muñoz Ledo advirtió que a las 12:00 de la noche de este jueves se termina su mandato y ‘de carrozas nos convertimos en calabazas’. Y no perdió la oportunidad de darles su ‘repasadita’ a los coordinadores de las bancadas ante la cercanía del vencimiento del plazo y la no definición de su sustituto.

    Así, de la gandallez de que fueron acusados los morenistas para prolongar la presidencia de Porfirio en la Mesa Directiva del Congreso, se pasó a la conversión de carroza a calabaza.

    Todo este brete, además de todo lo que nos ha permitido ver del circo en el que de pronto nuestra clase política convierte al Congreso, también vino a reafirmar y a dejar en claro la falta de cohesión y de solidez, de la oposición en México, que es prácticamente inexistente.

    No sé si como dijo el presidente en su ‘primer tercer informe’ de Gobierno que sus adversarios y críticos están moralmente derrotados, pero lo que sí es un hecho es que ni el PRI ni el PAN han sabido asumir su papel ni conducirse como una oposición formal, seria, fuerte.

    Sólo Porfirio Muñoz Ledo, con su experiencia y su colmillo, les da ‘las 10 y las malas’, se da el lujo de mentarles la madre desde la tribuna, sabedor de que a estas alturas del partido él ya está más allá del bien del mal, que puede hacer lo que le dicte su conciencia y hasta sus caprichos, al fin que no tiene que andar guardando formas pensando que viene después en su carrera política. Ni modo que esté pensando en ser el próximo presidente de México, o que esté calculando ir por una senaduría en 2024.

    Él sabe que por su edad y condiciones físicas –porque las mentales están intocadas, un tipo lúcido e inteligente-, esta será su última tarea en el servicio público. Por eso se da cualquier lujo, sin pensar en mayores consecuencias.

    parrai.julian@gmail.com

    @JulianParraIba

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