La formula de la felicidad

    Por Marcos Durán Flores

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    Desde los antiguos griegos y en todas las culturas y épocas, los seres humanos nos hemos cuestionado el significado de la felicidad. Las respuestas siempre provienen de la filosofía, la literatura y pocas veces de la ciencia. Para Aristóteles, no estaba claro si la felicidad era algo que podía aprenderse, adquirirse por costumbre o si sobrevenía del destino. Siglos después Immanuel Kant, expresaba que “La felicidad no brota de la razón sino de la imaginación”. Escritores como el gran León Tolstoi sostenían que “El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace” y para Víctor Hugo “La felicidad suprema en la vida es tener la convicción de que nos aman por lo que somos, o mejor dicho, a pesar de lo que somos”. Sigmund Freud, uno de los primeros científicos del comportamiento humano, decía que “Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”.

    Pero hasta ahora no hemos conseguido encontrar una definición de felicidad. Las que existen, varían y son o eran de carácter empírico y todas pueden tener razón. Pero ahora la ciencia parece haber encontrado ciertas respuestas. Hace unos días, un grupo de investigadores de la Universidad de College London lograron una fórmula matemática que ayudará a explorarla con mayor rigurosidad. El estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences señala que se realizaron resonancias magnéticas cerebrales a 26 voluntarios, con múltiples pruebas de recompensa y pérdida, que tenían que ser constantemente valoradas por su nivel de felicidad. Los científicos observaron que la actividad en dos áreas concretas del cerebro (el núcleo estriado ventral y la ínsula) correspondía con el nivel de felicidad. Con estos datos diseñaron una complicada ecuación a la cual llamaron “La fórmula de la felicidad”. Después de eso, pusieron a prueba su ecuación matemática al diseñar una aplicación para teléfonos inteligentes que tiene como nombre “The Great Brain Experiment” y aplicaron una prueba donde participaron 18 mil personas para predecir exactamente cuan felices se sentían.

    El doctor Robb Rutledge, experto en neurociencias y líder del estudio, dice que hay una relación sorprendentemente consistente entre satisfacción, expectativas y felicidad. Las expectativas también la afectan, incluso antes de aprender el resultado de una decisión. Ejemplifica que si tienes planes de reunirte con un amigo en tu restaurante favorito, esas expectativas positivas pueden aumentar la felicidad tan pronto como realices el plan. La nueva ecuación captura estos diferentes efectos de las expectativas y permite predecir la felicidad sobre la base de los efectos combinados de muchos acontecimientos.

    La investigación probó que la dopamina juega un rol determinante en la felicidad al medir las señales neuronales durante la toma de decisiones que ocurrían en un área del cerebro llamada cuerpo estriado, el cual tiene muchas conexiones con las neuronas que producen la dopamina. Al final, el estudio no plantea cómo ser feliz, pero si se trata de una valiosa herramienta para estudiar la felicidad y los trastornos emocionales.

    Y es que ni aún la ciencia, la filosofía o la literatura nos pueden decir qué es la felicidad pues este sentimiento, este estado de ánimo pasajero tiene tantos y tan diversos significados que cada uno de nosotros la entiende de forma distinta. Para algunos es tener dinero. Unos más la identifican con la salud y otros con el amor. Para varios es poder, aunque después no sepan qué hacer con él. Otros son felices manteniendo vicios y para muy pocos consiste en el conocimiento. Para la gran mayoría, entre los que me incluyo, la felicidad es un sinónimo de familia, hijos, nietos, amigos y los grandes momentos que se construyen de pequeñas cosas. La vida es tan corta, tan falta de sentido y a veces tan absurda que no podemos desperdiciarla. Ahí el testimonio del Maestro Jorge Luis Borges cuando escribió “He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz”. Intentemos ser felices, aunque a veces no lo logremos.

    @marcosduranf

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