53%

    Por Jesús R. Cedillo

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    De la esperanza… a la Ley mordaza. En este fin e inicio de año y con motivo del nuevo Presupuesto de Egresos 2019 el cual se aprueba en estos días (no hay contrapesos con Morena dominándolo todo, sólo críticas y señalamientos de la oposición que no son escuchados), ya iniciaron los aspavientos y voces airadas. Y cómo no las va haber, si los especialistas, empresarios, voces de las cámaras empresariales, ciudadanos, analistas y todo ciudadano con algo de inteligencia lo está viendo claro y de manera bastante obvia: el Presupuesto del gobierno federal privilegia la dádiva, la caridad, el asistencialismo, el clientelismo, la imagen pública del Presidente sobre todos (incremento del 53% más, con respecto al último año de Peña Nieto) los demás funcionarios y en estos días, la Secretaría de Hacienda en un manual  que ha hecho circular (todo el poder concentrado en una imagen piramidal y desde la ciudad de México, claro), somete y prohíbe a sus funcionarios hacer declaración alguna sobre al menos 12 temas torales, los cuales están en el candelero nacional, y que son harto sensibles en la ciudadanía, pero aún, sin estructuras, planes, proyectos ejecutivos y mucho menos, viabilidad de los mismos. Es decir, caprichos del Presidente.

    Gustavo de Hoyos de la Comparmex, fue claro en declarar lo siguiente, al conocer de los alcances del Presupuesto: “… (Se puso) énfasis en proyectos sociales de baja eficacia y asignación opaca, así como decremento en órganos autónomos, ciencia y medio ambiente.” Para el dirigente panista nacional, Marko Cortés, el presupuesto es mediocre e insuficiente por lo cual, la meta de crecimiento económico para el país, estará ancilada en más deuda y con los mismos precios o aumentos mayores, en los combustibles, como la gasolina. Todos le han visto objeciones al Presupuesto de AMLO, los del poderoso Consejo Coordinador Empresarial (CCE), de plano dijeron que era una “visión asistencialista”, “Queda claro que las autoridades no ven la posibilidad de elevar el ritmo de avance de la economía como se había ofrecido.” Caray, pues AMLO es político, y las promesas de un político son humo, sombra, nada, ya encimados en el poder. O como bien lo dijo en su momento William Clinton, cuando le enderezó el siguiente dardo envenenado a Barack Obama, el cual le ganó a Hillary Clinton en las urnas la candidatura de su partido, rumbo a las elecciones presidenciales que también ganó en su momento par de ocasiones, par de periodos. Dijo Clinton: en campaña: se habla con poesía; pero en el poder, se gobierna en prosa (no es literal la cita).

    El mejor ejemplo hoy es AMLO: de las promesas y esperanzas se ha pasado a la más triste te y abyecta y cruda realidad. ¿Primero los pobres? Sí. Pero esto lo hacía el PRI y desde siempre. Entonces ¿qué cambió? Pues mucho, cambiaron los montos, los millones asignados. Para este ya inminente 2019, dijo, habrá 100 nuevas Universidades Públicas para 64 mil estudiantes. ¿Por qué no apoyar a las ya existentes y bien probadas por su capacidad, como la UNAM, el IPN y la UAM? Sólo él lo sabe. Dueños del poder Ejecutivo y sobre todo, dueños los de Morena de las Cámaras de Diputados y Senadores, nadie les puede decir nada. Las tres instituciones de sólido prestigio nacional, y de acuerdo al Presupuesto de Egresos, van a recibir el próximo año alrededor de mil 480 millones 468 mil pesos menos, que el año que está terminando. La Universidad Autónoma de México, pasará de ejercer 38 mil 300 millones de pesos en 2018 a 37 mil 277 millones. La UNAM tiene un recorte de 2.6% de su presupuesto. El Instituto Politécnico Nacional tendrá un recorte de 1 por ciento y la Universidad Autónoma Metropolitana, tendrá un recorte de un 4.1% de su partida. Por ser los buques insignias del país en materia educativa, son los ejemplos, pero a nivel nacional y a todas las Universidades públicas, el recorte de presupuesto pegará fieramente. No obstante que apenas en agosto, el Presidente electo, López Obrador en reunión con los rectores de todo el país en su organización, ANUIES, se había comprometido a mantener el presupuesto para las instituciones de educación superior. De la poesía (endulzar el oído) a la más terrible prosa (mentir, engañar, estafar).

    Aunque hay mucho por explorar y analizar desde diferentes ángulos y aristas, lo que más ha llamado la atención a todo mundo es lo siguiente: el Presupuesto de AMLO pretende aumentar en un 53% más su partida monetaria para… gasto de imagen. 53% más que el presupuesto ejercido… por el villano favorito de los mexicanos, Enrique Peña Nieto. Dice un refrán árabe: “ten cuidado con el enemigo que escoges, porque invariablemente terminarás pareciéndote a él.” La partida de Peña Nieto de 2018 (Partida 3600) fue de 2 mil 338.6 millones de pesos. La de hoy que quiere AMLO, es de 3 mil 579.45 millones, 53% más, lo cual en números cristianos es lo siguiente: mil 240.82 millones de más para gastar sólo en imagen presidencial. ¿Y la austeridad republicana?

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