FICREA: pecado de avaricia

    Por: Jesús R. Cedillo

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    Viene Semana Santa y reviven, aunque nunca se van del todo, los pecados capitales. Siete para ser exactos. ¿Cuál es el suyo lector? En honor a la verdad, yo padezco uno: la lujuria. Y ya entrados en gastos y confesiones, también padezco periódicamente otro, la soberbia. No es un orgullo padecer ambos, pero lucho cotidianamente en contra de ellos. No pido a Dios que me los quite, sino que me de fortaleza para soportarlos. El combate, no el triunfo. Pero si he de padecer uno, insisto, eso de la lujuria se me ha dado muy bien desde chavo y pues caray, lo sigo padeciendo. O gozando. Cuestión de enfoques.

    Hay un pecado capital el cual germina mucho en Coahuila y específicamente en Saltillo, es el pecado de la avaricia. Decía Plutarco, “La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre; pero el oro no apaga la avaricia.” Siempre he desconfiado de los historiadores por un motivo: nunca apuestan en su escritura. Viven del pasado, no saben nada del presente (por comodidad no arriesgan) y el futuro no les importa. Son incoloros, inodoros e insípidos. Un poco sucede eso con los avaros, viven en un perenne futuro que no existe. Es una víspera perpetua, ha dicho Fernando Savater. ¿Qué es un avaro? Aquel que acumula dinero sin utilizarlo, sin darle movilidad, movimiento.

    Los Bancos y los inversionistas se han convertido en el instrumento preferido para los especuladores, para los avaros. De aquí entonces tanto fraude, tanto especulador que promete ganancias estratosféricas sin que usted arriesgue nada. Bueno, sí, todo su dinero. Ya luego, desaparecen con la marmaja y es el “lloro y crujir de dientes”, dice la Biblia. Hay muchos cresos saltillenses que viven para acumular millones. Imagino les da placer y gozo tener un cheque en las manos por hartos miles de pesos. Imagino es como para este escritor conquistar a una musa de buen ver y contarle un cuentecillo erótico en el oído. ¿Acumular hartos millones es un delito? Tal vez no. Es legal, pero no es moral. Hay que ver como engordan los corporativos (Lala, Soriana, GISSA, América Móvil…) y sus dueños, el ejemplo de siempre es Carlos Slim, de quien presumía su amistad un político coahuilense que reposa en la cárcel, el tristemente célebre Alejandro Gutiérrez.

    Este liminar viene a cuento porque el escándalo fraudulento destapado por dos de los mejores columnistas de Coahuila (escriben para VANGUARDIA, Víctor S. Peña y Luis Carlos Plata) en el año 2014, aún hoy, tiene ecos… y pérdidas. Hartas pérdidas. Pero no, no hay responsables. La impunidad es total. Usted lo sabe y lo recuerda: El Poder Judicial de Coahuila en ese entonces en manos de Gregorio Pérez Mata, invirtió 126 millones de pesos que no eran de él (eran del “Fondo de Mejoramiento para la Administración de la Justicia”) en el FICREA. Luego, usted lo sabe, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores intervino FICREA (su principal accionista, Rafael Olvera está prófugo, es decir, es impune, igual que Pérez Mata) y por sus operaciones irregulares la cerraron el 19 de diciembre de 2014.

    Hoy, se sabe, 40 meses después, que el Poder Judicial de Coahuila sólo ha recuperado alrededor de 21.2 millones de los 126 invertidos en semejante fraude. No hay culpables, lo recalco. Pecado de avaricia, no menos importantes son los siguientes datos: en este mismo fondo de estafa nacional,

    7 mdp eran de Armando Rubio, ex panista y ex tesorero de la Alcaldía de Manuel López Villarreal, quien luego se pasó al PRI y fue funcionario en la Tesorería estatal. Y usted también lo sabe, el incapaz del ex Alcalde de Saltillo, panista él y hoy candidato a una diputación federal, Isidro López Villarreal, invirtió 11 millones de pesos. Puf. Vuelve a aflorar una y otra vez la doble moral de los panistas y sobre todo, pecadores en el confesionario, los golpes de pecho con el rosario no van a ser suficientes al parecer, para que le regresen los 11 millones de pesos a Isidro. Muy a penas al Poder Judicial les han regresado el 17% de lo invertido. Decía Gandhi, ese hombre descalzo que guardaba en sus alforjas el Nuevo Testamento, “En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos.” Pinche vida de los ricos. Y no, no hay culpables.

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